
Una crisis de epilepsia sufrida por un sobrino puso en alerta a Ana. “Dos familiares fallecieron hace 30 años por una enfermedad neurodegenerativa que empezó de forma parecida. Entonces no se hablaba mucho de estas cosas, pero sabíamos que podía ser hereditario. Por eso me asusté mucho cuando esto ocurrió en 2023”, explica esta madre de un hijo de 13 años, que prefiere no dar su apellido para preservar la privacidad familiar.



