
Ana Montero, de 45 años, lleva a sus hijos, de nueve y cinco, a una buena lista de extraescolares en su colegio público de Tres Cantos, Madrid. Entre ambos hacen baloncesto, yudo, robótica, inglés, yoga y música y movimiento. El mayor empezará este curso, además, ajedrez. “No los apunto a un montón de cosas porque quiera que sean los mejores en ese campo. Valoro que experimenten, tengan curiosidad y vayan probando, pero el principal motivo es la conciliación. No es fácil tener trabajos que se adapten al horario escolar, que normalmente acaba a las cuatro o cuatro y media”, afirma.


