Jannik Sinner confirmó este martes lo que se barruntaba: no volverá a competir en lo que resta de temporada. El italiano, de 25 años e instalado en la cima del circuito desde abril, arrastra problemas en la rodilla derecha desde que triunfase por segunda vez en Wimbledon, el 12 de julio, y optará por un tratamiento conservador que le obliga a renunciar a los torneos que restan para finalizar el curso. El tenista de San Cándido ya había tenido que descartar la gira norteamericana —Montreal, Cincinnati y US Open— y también la asiática —Pekín y Shanghái—. Ahora tampoco desfilará por Viena, París ni la Copa de Maestros de Turín. Del mismo modo, no participará en noviembre en las Finales de la Copa Davis, como sucediera el año pasado.
UN 2026 ABRASIVO: PLAGA DE LESIONES
El tenis de élite ha sido siempre un deporte muy lesivo, y así lo refrenda este 2026 que ha castigado a las figuras. Estas disputan una cifra de partidos similar a la de sus predecesores, pero el juego es hoy día más físico y la potencia tiene sus consecuencias.
El problema de Sinner sucede a la lesión que mantuvo a Alcaraz (23 años) cuatro meses y medio alejado de la competición. En el caso del español, el origen era la muñeca derecha. El italiano permanecerá, como mínimo, cinco meses en la reserva.
En una situación más cruda está el inglés Jack Draper, al que los diferentes contratiempos físicos (brazo, rodilla, cadera, hombro, abdominal…) le han forzado a pararse otra vez. En concreto, el británico tan solo ha podido disputar 15 partidos este año.
El danés Holger Rune reapareció recientemente, tras nueve meses de baja por la rotura del tendón de Aquiles, y varios jugadores han tenido que detenerse por diferentes razones.
Por ejemplo. Lorenzo Musetti (más de tres meses) o Arthur Fils (se perdió dos Grand Slams). A ellos se une el también el joven João Fonseca. El brasileño, de 20 años, anunció recientemente que no competiría en la gira asiática —ya se ausentó del US Open— para “cuidar de su salud física y mental”.


