Estamos en el año 2119. La civilización ha colapsado y la naturaleza está devastada, pero sobreviven, renqueantes, algunos departamentos de literatura. En uno de ellos, situado en una de las pequeñas islas que son lo que queda de Gran Bretaña, investiga Thomas Metcalfe. Tras enfrentamientos nucleares y un tsunami, la potencia mundial es Nigeria, “Norteamérica” vive una guerra civil permanente, y ciudades como Nueva York, Londres o París están bajo las aguas. Tom intenta reconstruir una velada literaria celebrada en 2014. En una noche en la campiña inglesa, el poeta Francis Blundy leyó un poema escrito para celebrar el 50º cumpleaños de su mujer, Vivien, ante varios invitados. El poema era una corona de sonetos —14 sonetos encadenados y otro que reúne el primer verso de todos los precedentes—, al parecer trataba de amor pero también hablaba de un mundo natural amenazado. No hay ninguna copia: Blundy entregó a Vivien la única existente y ella no la publicó. Metcalfe intenta encontrarla y reconstruir esa noche a través de las notas, mensajes y diarios de los participantes: una pareja que ha discutido y se deleita pensando en las excitantes promesas del sexo reconciliatorio; el cuñado y editor (y amigo y rival) de Blundy y su esposa; una periodista freelance y su marido manitas; un veterinario feliz tras salvar a una culebra aplastada por la rueda de una bicicleta.

Lo que podemos saber
Ian McEwan
Traducción de Eduardo Iriarte Goñi
Anagrama, 2026
384 páginas. 21,90 euros
Què podem saber
Ian McEwan
Traducción de Ariadna Pous Solà
Llibres Anagrama, 2026
400 páginas. 21,90 euros


