La calle era el escenario. Hasta que la calle desapareció. De ahí surgió ¡Qué risa, todas lloran!, cuando la fotógrafa Manuela Lorente (Madrid, 1991), acostumbrada a recorrer la ciudad como un teatro sin guion, tuvo que detener su trabajo. El confinamiento la retuvo en casa, en compañía de su madre. Decidió hacer algo que nunca había hecho: inventarse una historia y construirla allí. En ella caben cinco personajes disparatados y una convivencia llevada hasta el extremo, donde las pequeñas tensiones de la vida cotidiana terminan dando pie a una narración tan insólita como reconocible.
La fotonovela doméstica de Manuela Lorente durante el confinamiento

September 10, 2026
elpais.com
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