“¿Qué podía esperar de un hombre que en la noche de bodas llevaba más encajes que yo?”, se lamentó Isabel II al evocar su matrimonio fracasado. De entre los muchos pretendientes que tuvo la reina adolescente, Francia e Inglaterra le impusieron como marido a Francisco de Asís, al que aborrecía, porque les convenía una España débil y desgobernada. El rey consorte nunca sintió vocación por su mujer, que de inmediato se buscó otros afectos. Valle-Inclán satirizó su reinado (1843-1868) en Farsa y licencia de la reina castiza, pieza escrita en 1920 para poner en cuestión la dinastía borbónica: hablando de la abuela de Alfonso XIII, el autor gallego aludía al intervencionismo político del monarca constitucional y al deterioro institucional imperante a principios del siglo XX.
Farsa y licencia de la reina castiza
Texto: Ramón María del Valle-Inclán. Versión y dirección: Ana Zamora
Reparto: Miguel Ángel Amor, Paula Iwasaki, Alejandro Pau, Aisa Pérez, Rafael Ortiz e Isabel Zamora.
Teatro Español. Madrid. Hasta el 26 de julio


