
Los precios desbocados están poniendo en riesgo la llegada y permanencia de investigadores a las grandes ciudades como Madrid. Una de las principales causas es la crisis habitacional, como reconoce el Plan Regional de Investigación 2026-2029, que dedica una frase al alojamiento de enorme calado: “El elevado coste de la vida, especialmente de la vivienda, puede dificultar la atracción de personal investigador si no hay apoyos económicos suficientes”. Estas palabras se convierten en historias en las tiendas de la Puerta del Sol, donde en las últimas semanas han dormido algunos científicos en protesta por la precariedad que les dificulta pagar un techo, y que se han encontrado con la indiferencia de la presidenta de la Comunidad, Isabel Díaz Ayuso, que llegó a decir que los acampados estaban ligados al terrorismo.




