
“Duraría unos ocho segundos, creía que la mataba, lo primero que observó fue cómo le daba una patada en la cabeza, prosiguiendo la agresión con más patadas y puñetazos dirigidos a la cabeza de la mujer, le llamó la atención la extrema violencia empleada y que él no decía ninguna expresión o insulto, que era como si estuviera fuera de sí”. Esto fue lo que los agentes recogieron de las respuestas del hombre que el 28 de julio de 2019 intervino para que Dámaso Fernández Serantes parara los golpes que estaba dando a la que había sido su pareja, Laura Cruz Vega. Lo hizo colándose con el coche cuando se abrieron las puertas para dar paso a otro vehículo en el cuartel de la Guardia Civil en el que ambos, agentes, habían convivido hasta 2014, en Llanes, en Asturias. Ella intentó amortiguar el ataque, “metiéndose en el coche y haciéndose una bola”, recuerdan fuentes cercanas al caso. Este miércoles no pudo hacer nada, él se coló por una puerta trasera y la asesinó.





