La ambición bien entendida es un bien escaso. Si hablamos de teatro, ya sea por los presupuestos limitados o por la necesidad de amortizar los espectáculos, encontrarla no es lo más habitual. Josep Maria Miró ha estrenado El Cadell (El Cachorro), un montaje que nos recuerda por qué tenemos un Teatre Nacional de Catalunya. Ambición literaria y escénica se dan la mano en una propuesta con ocho intérpretes que, más allá de su tamaño, destaca por su ambición. La gran protagonista es una masía, y todas las mujeres (y algún hombre) que la han habitado durante generaciones, llenándola de vida y de sufrimiento. Es inevitable pensar en Te di ojos y miraste las tinieblas, la novela de Irene Solà que parte del mismo planteamiento. Pero Miró va mucho más lejos, relacionando su texto con clásicos del teatro catalán como Víctor Català o Àngel Guimerà, y continuando la estela de su maestro Josep Maria Benet i Jornet.
El Cadell
Autoría y dirección: Josep Maria Miró
Reparto: Mercè Aránega, Lurdes Barba, Màrcia Cisteró, Roberto G. Alonso, Àurea Márquez, Alba Pujol, Rosa Renom y Marc Tarrida.
Teatre Nacional de Catalunya. Barcelona. Hasta el 1 de noviembre.


