
La persistencia del virus del Nilo Occidental, que se transmite por la picadura de mosquitos del género Culex, sigue siendo motivo de precaución y prevención. La detección de seis casos de infección de personas de tres países europeos (Italia, Rumania y Macedonia del Norte) y la localización de mosquitos con carga vírica en Pulpí (Almería) hace dos semanas y ahora en Benacazón (Sevilla) indican que esta enfermedad, cuyos primeros casos españoles en humanos se detectaron a principios de 2000, ha llegado para quedarse y extenderse. En 2024, se registraron 158 infecciones en Andalucía y Extremadura con 10 fallecidos, el pico más alto. Desde entonces, medidas impulsadas por la Diputación de Sevilla en colaboración con el CSIC (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), que combinan la lucha bioquímica y la ecológica, a través de cajas nidos para aves insectívoras, han funcionado.
