Estos días, a 300.000 nuevos universitarios les toca formalizar la matrícula y las dudas no desaparecen. Hace 50 años, tener una carrera marcaba el devenir profesional. Hace 15, contar con un posgrado abría muchas puertas. Pero tras el Plan Bolonia (2007), las diplomaturas desaparecieron y las licenciaturas ―ahora grados― menguaron de cinco a cuatro años. Cursar un máster de uno o dos años ha pasado a ser más barato, oficial y habitual, de forma que ahora lo que diferencia en el currículum a un joven es el doble grado, porque el inglés ya se da por descontado por la proliferación de centros bilingües públicos.



