
Maitane Martínez acompañó a su madre durante ocho meses en el hospital hasta que murió. Como sucede en muchas familias, casi nunca se está preparado para asumir el final doloroso de un ser querido ni su pérdida. Tampoco para tomar decisiones médicas difíciles. Desde entonces, esta bilbaína de 44 años quiso estar preparada para cuando llegue su final. Firmó un documento con instrucciones claras para el personal sanitario sobre cómo quiere ser atendida si algún día su condición médica no le permite hablar por sí misma. El documento se llama testamento vital, y 676.763 españoles ya lo tienen. “Tengo clarísimo que, si yo no puedo elegir, quiero dejarlo por escrito”, asegura Martínez, peluquera en Galdakao.





