Unas Navidades, cuando Mila era pequeña, su padre, un hombre veleta, le pidió que le ayudara a montar el árbol. Después dijo que se iba y dejó a la madre y a la hija solas ante el abeto y los adornos. Días después, la madre de Mila murió de repente en la cocina. El arte nace de la herida, y la herida de una madre muerta y de un padre tarambana y ausente llevó a la primera al hoyo y a la segunda al pozo. En el entierro, Mila comprendió que aquella pareja no había permanecido junta por ella, sino por su culpa. El padre no derramó una lágrima. Mila los había visto juntos pocas veces. Antes de casarse, la madre quería ser actriz, bailarina, fotógrafa… a todo renunció por cuidarla.

Cuando seas feliz, golpea tú primero
Tatiana Ţîbuleac
Traducción de Marian Ochoa de Eribe
Impedimenta, 2026
264 páginas. 21,50 euros


