
La Dirección General de Tráfico (DGT) lleva décadas enfocada en las carreteras y los coches, lo que las asociaciones peatonales y ciclistas denominan cultura cochista: aquella que antepone el uso del automóvil en cualquier circunstancia. Pero eso está empezando a cambiar: “Ahora hemos colocado en el centro de la política de seguridad vial al ciudadano y sus distintas formas de desplazarse”, sobre todo la movilidad sostenible, lo que constituye “un cambio significativo”, explicó hace unos días Pere Navarro, director del organismo público. “La protección de los vulnerables es la esencia de nuestra civilización y la base de las políticas de seguridad vial”, continuó.





