Para los antiguos griegos, como para los hindúes, el universo tenía alma. Todo estaba animado, todo lleno de dioses. La physis, que es como Aristóteles llama a la naturaleza, es una physis animista. Descartes da el gran giro moderno y equipara física y naturaleza. El francés no quiere una naturaleza animista, la quiere mecanicista. Luego llega el genio de Newton y remata la faena. Las matemáticas se convierten en el lenguaje de la naturaleza. La teoría cuántica, según la interpretación de Niels Bohr, impugna este enfoque, pero su propuesta no ha sido todavía asimilada. Los modernos seguimos viviendo en un universo mecánico. Desde Galileo creemos que la naturaleza habla el lenguaje de las matemáticas (cuando en realidad habla muchos otros, infinitos). También creemos que la consecuencia natural del código de Hammurabi es la inteligencia artificial y que el algoritmo habla el lenguaje del universo.

Crítica de la razón maquinal. Ensayo de filosofía agonista
Basilio Baltasar
KRK, 2024
238 páginas, 24,95 euros


