
Una buena manera de medir la calidad de un país es medir su capacidad para proteger a sus habitantes. España, en las últimas décadas, ha articulado un complejo sistema de protección social con esa finalidad: hospitales, escuelas, infraestructuras, protección civil… Pero ahora ha aparecido un nuevo riesgo, aunque ya no tan nuevo, y muy grave. Se llama cambio climático.


