Lo comentaba Carlos Alcaraz en la distancia corta, después de finalizar la sesión de entrenamiento del domingo. Cuando está a gusto, se multiplica el acento murciano: “Bueno, pueh al menoh habrá que ganar uno, ¿no?”. Del dicho al hecho, el número tres del mundo celebra con efusividad el triple 6-4 a Roman Safiullin (tras 2h 21m) y progresa en Flushing Meadows, testigo de una vuelta tan deseada como esperanzadora. Atrás quedan esos días de incertidumbre y de no saber muy bien qué pasará, la duda que inevitablemente corroe hasta que por fin pone el primer pie sobre la pista y empieza a descerrajar derechazos. Al final, la radiografía, una prueba en toda regla, invita al optimismo. Predomina la corrección y lo soluciona en tres mangas. Se encontrará el miércoles con el portugués Jaime Faria (72º).
ACIERTO EN LA RED Y DEFENSA
A la buena impresión dejada, Alcaraz añadió una estadística que resume un desempeño pulcro por su parte. Regularidad con el servicio, una cifra moderada de errores (27) y la misma de tiros ganadores que su adversario (28). Tan solo un pero por las cinco dobles faltas cometidas.
Atinó en la red (19/24) y neutralizó cinco de los seis puntos de rotura que dispuso Safiullin, a quien no permitió crecer. Su acierto le condujo a la victoria 25ª en el US Open, habiendo jugado 28 partidos, y enlaza ya 15 sobre pista dura; las cosechadas desde la pasada edición del torneo.
En la segunda ronda se enfrentará a Faria, que se deshizo de Jenson Brooksby (6-3, 7-6(4), 4-6, 1-6 y 6-2. No consta ningún cruce entre ambos. El portugués, de fuerte carácter, empezó el año en el puesto 151º y ha firmado varias victorias de mérito.
Al triunfo de Alcaraz le acompañaron los de Cristina Bucsa (7-5, 4-6 y 6-1 a Sara Bejlek) y Oksana Selekhmeteva (6-2 y 6-4 a Aoi Ito). Se medirán con Himeno Sakatsume y Kamilla Rakhimova de manera respectiva. No progresó Martín Landaluce, superado por Jacob Fearnley (4-6, 6-2, 4-6, 7-5 y 6-3).


