
La cuestión es: ¿porqué EE UU rechaza acudir a la cumbre de la ONU sobre el clima pero sí asiste a la de tierras y sequías? “No estoy autorizado para responderte a esa pregunta?”, dice como un autómata un delegado de la Administración Trump durante la COP17, convocada por la Convención de la ONU de Lucha contra la Desertificación (UNCCD, por sus siglas en inglés), y celebrada durante 11 días hasta este sábado en Ulán Bator (Mongolia). Delegados de otros países lanzan sus cábalas: negocios. Aquí se tratan temas de agricultura y de gestión de tierras. Si participa, puede enterarse de los debates a puerta cerrada e influir en ellos. Como ha hecho. Estaba pendiente aprobar en esta cumbre un acuerdo global contra la sequía, pero los 196 países además de la UE que deben decidirlo lo han vuelto a posponer hasta la COP18 de 2028, en Egipto. Y Estados Unidos ha defendido la posición más dura.


