Los genios derriban tendencias. En un fútbol embobado por el físico y la intensidad, Messi caminó durante el Mundial, como queriéndonos enseñar que el fútbol es un juego de momentos, y los momentos hay que saber esperarlos. Le bastaba medio metro, medio segundo, para fascinarnos y hacer estallar los partidos. Pero Messi tuvo la suerte de salir favorecido en el reparto inicial: nació con tanta ventaja natural que, ejemplar único, resulta incomparable. No busquemos réplicas.
El balón tenía razón

August 22, 2026
elpais.com
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